Al valle ella va
Siempre es mágica siempre es mágica esta ruta. Sábado 25
I
Increíble, necesito una farmacia, pero el único remedio a la mano es alcohol que sobra en esta zona, sobran también las botillerías, pero no veras jamás una vacía. Y mientras yo convivo con mis narices en terrible agitación, ellos se llenan la panza con sour, uvas y una que otra incomprensión Se juntan en grupitos. Las niñas con las niñas, los niños con los niños. Y se miran entre ellos con deseo y temor, con malicia e indesición. Con dudas. Querrán correr, toparse, tocarse y tomarse un trago en la plaza, un remedio para la rutina de pueblo chico Un fármaco para el tiempo vacío
II
De tanto en tanto adoro el ocio, ocio maravilloso. Gozo del ocio maravilloso Gozo poderoso Y aquí entre montañas, ríos, parras, vírgenes y procesiones, el contacto con mi ocio interior, se vuelve visión sideral, panorama estelar. Donde el no hacer nada llega a trascender y a sobrepasar cada cosa. El ocio ocupa hoy todo mi tiempo. No habrá espacio para nada, nada mas nada mas que un cambio de switch. (...) Voy comenzando este viaje. Me voy a limpiar los dientes, la guata, las manos, el pelo. Pintare de rojo mis uñas otra vez dormiré bajo el sol luego de un te verde con jazmín sin azúcar a temperatura corporal caminare por las calles de tierra y por la plaza en su condena de cada noche acogiendo a esos grupos de ella y de ellos siendo parte de la tensión y prestando caños y escaños a un borrachín en dulce meditación (...)
Domingo 26
III
Y aparecen los amigos. Esos que habían desaparecido luego de la última partida aparecen y me acogen como una más. Me hacen parte de su rutina ellos no están en los grupitos de plaza, tampoco en trances etílicos están creando sin parar, eso los hace diferentes eso hace que me reciban y me abrazan con pieles morenas curtidas al sol y manos de trabajo me abrazan con voces dulces que retumban en las montañas y se cuelan por mis oídos, me invitan y es que este viaje va cobrando sentido.
Número Elqui.




